La estilística en la enseñanza de la escritura

¿Qué y para qué es la estilística?

Estilística

«Escribir correctamente —según la “Estilística”— supone no cometer faltas gramaticales y además permitir que un lector oral pueda leer lo escrito sin asfixias y con una línea melódica. Esto exige que se cumplan dos condiciones: no escribir sin pausa respiratoria más de 25 palabras, y que tales pausas respiratorias separen unidades de información».

Mario Linares, Estilística.

En gramática acentuamos un objetivo general y preciso: saber expresar correctamente una idea. En otras palabras, saber el modo correcto de enlazar una palabra con otra (sintaxis) para construir un enunciado (idea).

Pero más allá de una idea, el énfasis primordial se asienta en un objetivo cardinal para quien pretenda abrirse camino en el dominio de la escritura: el saber articular sucesivas ideas (enunciados) en unidades más complejas de información. Significa esto, el cómo organizar unidades de sentido escrito con corrección, es decir, saber redactar.

Empleamos aquí el concepto de estilística a partir del libro de Mario Linares: Estilística (Teoría de la puntuación. ciencia del estilo lógico). Un concepto que, para ahondar en el conocimiento y práctica de la escritura, conviene aplicar: “ser la ciencia del estilo correcto”. La estilística busca que se exprese una idea de forma correcta. La corrección se ubica en el plano de los aspectos formales del texto: gramática, enlace de ideas y puntuación. Aspectos que son susceptibles de ser aprendidos, ya sea por la lectura atenta de autores ejemplares o por el estudio analítico y sistemático del lenguaje escrito.

Estilística: didáctica de la enseñanza de la escritura

Para esto último, la estilística se presenta como recurso metodológico y teórico para pensar la escritura más allá de la normativa gramatical. Es pensar —en unos fines más amplios— desde el control de la información; de cómo una idea se enlaza con otra (sucesivamente) y construye esa unidad denominada texto (‘tejido’). Un texto que, a su vez, responde a los rasgos distintivos propios del autor (el estilo). 

Cada usuario del lenguaje posee unas particularidades estilísticas en el uso oral y escrito de la palabra. Es su “sello característico”. En el libro “Introducción a la Estilística“, de Ernan Santiestaban Naranjo, el autor define el estilo individual: 

“Se denomina estilo individual en el campo de la Estilística a la combinación de unidades lingüísticas, medios expresivos y recursos estilísticos particulares de un escritor determinado, que hacen que su obra o simplemente sus expresiones sean fácilmente reconocibles”.

Un autor ‘teje’ una serie de ideas para lograr unas intenciones comunicativas. Es decir, alguien quiere expresar algo a alguien. Esta intención de expresar está afectada por un lenguaje modelado por la personalidad, emociones y pensamiento propio del emisor (el estilo del escritor). Y para que se transmitan las intenciones con éxito al receptor (el lector), el mensaje (el texto) debe poseer una serie de cualidades mínimas para su adecuada recepción (el significado).

En la inducción que realizamos en nuestros talleres de escritura, exponemos una breve descripción sobre las cualidades de la redacción, con el fin de advertir sobre los propósitos angulares y concluyentes en la formación de nuestros participantes.

Reconocer y apropiarnos de esas cualidades constituye ahora el eje de acción que, bajo el concepto de estilística, pretendemos alcanzar.

Pero no olvide otro propósito trascendental en la composición escrita: la necesidad del control y jerarquía de la información. Un propósito que se logra, intrínsecamente, con la adquisición de las cualidades del texto. Por un lado, saber discriminar la función y valor de las ideas, y por otro, saberlas expresar con corrección en sus respectivas concatenaciones.

Cualidades del texto

Por cualidad se entiende “Propiedad. Cada modo de ser una cosa por la cual es lo que es y como es” (MOLINER). Decimos que algo posee esta u otra cualidad, por distinción de sus caracteres, su modo de ser, usualmente cuando denota lo positivo.

La finalidad de construir un texto obedece a una intención rectora universal: comunicar. Lograr esta intención requiere de unas condiciones –cualidades– inherentes a todo texto. Indistintamente del estilo del autor, este se debe guiar por unos caracteres formales –lingüísticos y principios lógicos– para asegurar una comunicación sin tropiezos entre lector y escritor; es decir, aplicar lo que es propio del ser del texto: sus cualidades.

Estas cualidades, que garantizan la transmisión de intenciones y significados, son: claridad, exactitud, concisión, coherencia, cohesión, adecuación y originalidad.

Analice, interiorice e imprima en sus textos cada una de las mencionadas cualidades. Procure una correlación entre las cualidades del texto y de las de autor; en otras palabras, que exista en usted, como escritor y persona, una coherencia entre sus más íntimas intenciones y la expresión realizada.

Textos originales de Fabián Giraldo Bermúdez

Fragmento extraído del libro El guion de la escritura®

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